LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS TRABAJOS COLABORATIVOS
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS APRENDIZAJES COLABORATIVOS
En el siguiente artículo vamos a desarrollar el concepto de inteligencia emocional dentro de los aprendizajes colaborativos, ya que lo hemos consensuado todas a través de la herramienta web 2.0 whatsapp.
Como introducción voy a señalar que me parece un tema sumamente importante e interesante puesto que el aprendizaje que realmente perdura en el tiempo es el que va ligado a una emoción,por lo tanto el desarrollo de la inteligencia emocional ayuda a que la persona desarrolle todas sus capacidades emocionales, las cuales contribuyen a mejorar las relaciones entre compañeros/as y asegurar el éxito en la realización de trabajos colaborativos.
La inteligencia emocional es la capacidad que ostentamos las personas para percibir las emociones propias y ajenas. Pues, para comprenderlas y regularlas es necesario adquirir habilidades sociales y crear un ambiente positivo con el grupo que nos rodea.
¿Por qué es importante la Inteligencia Emocional?
Según Goleman (1995), “todas las emociones son en esencia, impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución”. Por ello resulta vital el dominio de los impulsos para el desarrollo de la inteligencia emocional.
Las emociones son contagiosas, se transfieren, por ello calmarse a uno mismo, ajustar el tono emocional en las interacciones es un signo de control profundo e íntimo que condiciona el estado de ánimo de los demás.
Según Goleman la Inteligencia Emocional (IE), es la competencia más relevante en al ámbito laboral, de forma que la autorregulación emocional y la empatía se sitúan por encima del CI, diplomas universitarios y pericia técnica para alcanzar el éxito
Goleman en una revisión de la propuesta inicial, junto a Boyatzis y Mckee, reducen a 4 dimensiones fundamentales las competencias emocionales: conciencia de uno mismo, autogestión, conciencia social y gestión de interrelacionarse. Pero los grupos también tienen su propio clima emocional, esta constituye un continuo que se retroalimenta por sí solo.
Dentro de los equipos surgen discrepancias, la inteligencia emocional es clave para evitar o resolver las diferencias interpersonales. No se trata de esquivar lo que pueda suponer un enfrentamiento, sino de modificar la actitud con la que se abordan los conflictos.
Tomar conciencia del clima emocional del grupo supone darse cuenta del estado de ánimo y de las necesidades del grupo, esto lleva a la empatía.
La autoconciencia de los equipos se expresa en su grado de atención a los estados de ánimo compartidos y a las emociones de sus componentes.
La empatía: La comprensión de las emociones:
- Capacidad de asumir el punto de vista de otra persona.
- Mayor empatía y sensibilidad a los sentimientos de otro.
- Mayor capacidad de escuchar al otro.
Según Goleman la inteligencia emocional permite:
Hacer más fácil y feliz la vida de las personas: permite el desempeñarse eficazmente en todos los contextos.
Favorecer las relaciones en nuestro entorno, ayuda a prosperar en el trabajo y conlleva efectos beneficiosos para la salud en general.
Desarrollar la habilidad de saber cuándo hay que hablar claro y saber cómo hacerlo: con empatía y tolerancia.
Se encuentra asociada a la capacidad de solventar conflictos utilizando el razonamiento lógico.
El control de las emociones supone:
Mayor tolerancia a la frustración y manejo de la ira.
Menor impulsividad y mayor autocontrol.
Mejor control del estrés.
Menor sensación de aislamiento y de ansiedad social.
Mayor capacidad de concentración, atención a la tarea.
Mejora del rendimiento.
Mayor capacidad de dirigir las relaciones: somos más considerados, solidarios, cooperadores y armoniosos en los grupos.
Acabamos de exponer por qué es tan importante la inteligencia emocional para el aprendizaje en general y por supuesto para el aprendizaje cooperativo, el cual vamos a describir a continuación:
Aprendizaje cooperativo
Según Pujolás y Lago (2009) el Aprendizaje Cooperativo “es el uso didáctico de equipos reducidos de alumnos, generalmente de composición heterogénea en rendimiento y capacidad, utilizando una estructura de la actividad tal que asegure al máximo la participación equitativa y potencie al máximo la interacción simultánea entre ellos, con la finalidad de que todos los miembros de un equipo aprendan los contenidos propuestos, cada uno hasta el máximo de sus posibilidades y aprendan, además, a trabajar en equipo”.
El trabajo cooperativo va de la mano del aprendizaje cooperativo: ambos se nutren recíprocamente. Para que un equipo funcione debe ser heterogéneo, es conveniente que haya miembros con formaciones,especialidades y personalidades distintas, las cuales al sumarse lograrán unos resultados imposibles de conseguir con mero trabajo individual. Es esta diversidad la que nutre entre sí a todos los miembros, tanto académicamente como personalmente.
Johnson, Johnson y Holubec en 1999 dicen que “los miembros de un grupo deben tener claro que los esfuerzos de cada integrante no sólo lo benefician a él mismo sino también a los demás miembros” y esto se refleja tanto en los
resultados del proyecto común (que serán mejores), como en los aprendizajes personales e individuales (para un deseado desarrollo personal).
El trabajo y el aprendizaje cooperativos precisan de características que
podrían relacionarse con la Inteligencia Emocional tales como: saber expresar adecuadamente las propias emociones, comprender y empatizar con los demás, asumir responsabilidades individuales y colectivas, saber escuchar, motivarse a uno mismo y saber motivar a los demás, aceptar compromisos, saber hacer evaluaciones objetivas de uno mismo y del equipo, flexibilidad y capacidad de adaptación ante posibles cambios, saber recibir quejas y críticas, reconocimiento y dominio de las propias emociones y/o pensamientos, ser solidarios y compasivos.
Está demostrado que el desarrollo de aptitudes y actitudes acordes con la Inteligencia Emocional puede beneficiar en múltiples aspectos al trabajo y aprendizaje cooperativos o de equipo.
Por lo tanto podemos concluir nuestro artículo con una reflexión acerca de la importancia de la inteligencia emocional, no solo en la educación formal, sino en el día a día, en nuestro entorno personal.
Sería estupendo que se empezase a introducir como asignatura básica en el colegio, creo firmemente que si supiéramos como gestionar nuestras emociones tendríamos un mundo mejor.
Mari Carmen Fuentes Peña
Keren Morales González
Purificación Martínez González
María Rodríguez Asensio
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